top of page

Conexión con la naturaleza

  • Foto del escritor: Sil T
    Sil T
  • 29 jul 2025
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 12 ago 2025

Bérgamo, 12 de Junio de 2025. Mensaje canalizado


La arquitectura no debe ni debió desconectarse jamás de la naturaleza porque es darle la espalda a Dios, a su Creación. Así como todo en el Universo está integrado, hay una danza cósmica entre todo lo existente, la materia y el vacío, también debemos construir en armonía con el medio ambiente.


El humano debe cesar de construir con hormigón, sin ventanas y con climatización tan artificial. Eso lo llevará a desastres, tanto naturales como individuales y personales.


Todo es energía, aún la materia más sólida. A través de la ciencia cuántica el hombre está comenzando a comprender cuánto vacío hay dentro de cada materia y cómo la observación humana la transforma. Hablaremos más de los conceptos cuánticos, mientras tanto vamos desplegando ante sus ojos la importancia de volver a vivir en la naturaleza para la que fueron concebidos. Los minerales del planeta, todos y cada uno, están dentro de sus cuerpos, conforman sus células. ¿Cómo desprenderse de esa pertenencia a la Madre Tierra que los Creó y los acogió con benevolencia?


El Sol


A través de los rayos del sol se producen muchos procesos metabólicos, se sostiene la vida, nos referimos a la vida de las plantas, de los animales, de las personas, y también de las células de sus cuerpos. No crean que las construcciones escapan a esta ley que rige en su planeta. Los muros también tienen vida. Una vida diferente, pero vida al fin. Más quietos, si, pero no muertos. Por eso envejecen con el paso del tiempo y renacen con los cuidados y atenciones. Todo, todo, todo lo que existen en el planeta tiene vida, en realidad todo en el Universo tiene vida.


Los muros también necesitan sol, al menos un poco, al menos en algunos momentos del año. Entendemos que hay factores que llevan a estar a la sombra a cientos de muros y está bien, pero a cada espacio, en algún momento, debe ingresar el sol, vida, la energía vital pura del Creador. Si esa energía ingresa, arrasa con toda negatividad que no sea creada por el humano, es decir, purifica de muchos patógenos, da una inyección de energía, como si fuera combustible invisible para sí mismos y sus habitantes. Si, una inyección de vida, la vida misma recorriendo esas paredes, esos espacios. Por eso no teman al sol. Aunque haga calor en verano o lugares muy calientes, es por el aire, no por el sol que llega ese calor, no lo detengan.


Los árboles


Sólo los árboles pueden dar la correcta sombra con su infinita sabiduría. Ellos en forma exquisita provocan el filtro exacto para detener la radiación descontrolada. Cuiden asolearse y cuiden criar árboles, muchos árboles. En cada sitio las especies originarias crearon el filtro exacto para mermar la radiación solar de esa zona, cultiva especies autóctonas, todas las que puedas sembrar estará bien para recuperar en parte el equilibro perdido. Nada mejor que nuestros abuelos árboles para cuidarnos, acobijarnos y regular temperatura y humedad.


Regulan muchas más cosas de las que saben y son conscientes. También absorben sus sufrimientos, los incorporan a su savia, y a través de ella lo llevan a la Tierra para que ésta los transforme. Regulan la fauna, regulan los minerales de la tierra para que conserven su proporción, es decir, la cantidad proporcional de energía que corresponde a cada uno. El humano jamás cuidaría esos detalles, ni tiene posibilidad de cuantificar el equilibrio general del planeta en ese sentido. Lo que hoy vemos como desequilibrado en un lugar, en realidad está equilibrando algo en alguna parte diferente. Todo en el planeta está permanentemente en equilibrio, se regula automáticamente. No crean que existe el calentamiento global como un problema. Si eso sucede será sólo una forma de autoregulación. El equilibrio se logrará por sí solo siempre y en forma automática. Si el humano supiera que evitar un sobrecalentamiento inadecuado se lograría sólo desde el corazón, cambiaría mucho toda su visión de las cosas. El calenamiento tóxico (no el que la Tierra decide atravesar por sus razones de crecimiento y evolución) es el resultado de la falta de conexión del humano con las cosas, con el otro, con la naturaleza, y sobre todo, consigo mismo. Eso genera un desequilibrio invisible para sus ojos que repercute más allá de la Tierra y sus capas circundantes, tiene repercusión a través de pasillos cuánticos con otras galaxias. Galaxias lejanas, algunas desconocidas. Empiecen a ver los efectos tremendos de su egoísmo y deseo de posesión material y del prójimo.


Si pensamos que el humano está cada vez más desconectado, y hay menos árboles por la tala indiscriminada, ¿donde van a parar todas esas emociones no digeridas por nuestros hermanos los árboles y nuestras hermanas, las plantas?


El humano ama la naturaleza, si, pero no conoce lo suficiente para respetarla de la manera que realmente hace falta. Aún por desconocimiento, se consume del planeta más de lo que hace realmente falta y en eso está el desamor.


Los árboles... ellos son tus hermanos mayores y son tus abuelos. Cuídalos, respétalos, y aprende un poco cómo cuidarlos y evitar dañar su equilibrio en cantidad, tipo y distribución.


El cielo


Mira el cielo. ¡Qué regalo para tus ojos!. Cambia tanto de color, de apariencia, durante el día, durante la noche, durante las temporadas. Siempre regalando arte. El cielo es arte en su expresión más pura. Las casas deben tener siemrpe una ventana al cielo, verlo desde las ventanas de los muros, claro, pero sobre todo en algún lugar verlo desde abajo hacia arriba. Recuéstate en el jardín a ver el cielo, en un parque, plaza, donde puedas, al menos una vez por semana. Pero trata, de ahora en más, de abrir tu propia ventana al cielo en tu techo, en tu casa, que entre el sol sería la máxima bendición. No tapes tu vista al cielo, vívelo, déjalo entrar. Toda ventana a algo deja entrar ese algo por la casa. Al cielo... entra el cielo. Abre al cielo, al sol, a las plantas o árboles, al agua, para que éstos entren a raudales dentro. Entra su energía, su poder sanador, su poder transformador. Encerrarte en cápsulas de hormigón repercute de muchas maneras, es por ello que te decíamos que no le es posible a la naturaleza cumplir su rol de trasladar las emociones que están heridas hacia la tierra, para que las sane, para que se equilibren, para que no las descargues en los demás o al menos te cueste menos regularlas, si te aislas en burbujas oscuras, encapsuladas, te privas de ese fluir biomagnético que circula por el planeta contigo o sin ti todo el tiempo, sin parar. Te sumas o te quedas afuera de esa fuerza equilibrante, sanadora.

Entradas recientes

Ver todo
Ciencia y arte

Bérgamo, 17 de Junio de 2025. La arquitectura es, en definitiva, un arte y una ciencia a la vez. Combina la creatividad, ya sea a través...

 
 
 

Comentarios


bottom of page